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PabloLuna

Lima, ¿está de fiesta?

Lima, ¿está de fiesta? Cuatrocientos setenta años no se cumplen todos los días, y Lima lo puede atestiguar claramente. Ya que no solamente está vieja, y acabada -pero en pie- sino que también prostituída. (Y no lo digo yo, para que se me quiera lapidar no por hereje, sino por ser fiel a la verdad). Sino que tomo aquellas palabras de nuestro sabio pensador Luis Alberto Sánchez: "Tanto han dicho de tí... Te han llamado desde reina hasta prostituta... -sutil distingo...-"

Pero hoy no vamos a hablar de la moral -que mucho podríamos decir- de nuestra respetada dama que es Lima, porque como leí en un texto de opinión "La obra teatral es una puta" de Roberto "Tito" Cossa, esa frase tan certera: "las señoras burguesas son muy respetables. Pero las putas son más divertidas". (Y que solo hay que mirarla -a Lima, no a las señoras burguesas- para darnos cuenta de su estado: con sus calles llenas de una altísima y muy natural sordidez, de invasores delinquiendo por doquier, y de su cielo, su tan, tan grisáceo cielo panza de burro). Menos hablaremos de su historia, tan enrevesada y llena de recovecos, misterios e intrigas, y hermosas tradiciones. Tampoco de su fineza -obviamente perdida- y añorada por muchos (aunque como siempre de todo se conserva, aún hay clubes, aún hay élites, pero cada día pierden vigencia y cada día tienen un sabor a tristeza que despierta la lástima hasta en el más desalmado) por toda esta fusión en esta Lima, que ha sido penetrada por "la Nueva Lima".

Y a todo esto, me pregunto, ¿ambas podrán fusionarse realmente, o estarán siempre despotricando la una de la otra? La primera orgullosa de un pasado colonial que nunca más volverá, y la segunda sintiéndose -irónicamente -la colonizadora e instauradora de una nueva realidad; la lima ni reina, ni prosti, sino la lima chola, la lima provinciana, la nueva lima.
Como siempre el eterno dilema de esta ciudad, su eterna contradicción, y la incerteza de saber su verdadero origen, y tener tan confusa su identidad.

Pero pese a ello, algunos criollos han lanzado sus festines, me han llegado invitaciones de esos tíos viejos acriollados que celebran la jarana de la otrora ciudad de los virreyes. Y recuerdo una celebración de esas, en las que tuve la suerte de estar en pleno balcón municipal, y desde ahí me preguntaba: ¿qué celebramos?

Pero, yo, no me siento como Pedro en su casa en esta Lima, no puedo hacerlo, ni tampoco quiero. Y con un aire extraño de desfachatez me pregunto: Lima, ¿ya celebró? ¿está celebrando? ¿o celebrará? ¿Podrá ella, olvidarse de tantos miembros, de tantas manos, de tantos escupitajos, y vestirse de gala para celebrar?

Quiero pensar optimistamente, quiero creer que si la vuelvo a mirar otra vez desde algún viejo balcón colonial, veré belleza, veré vida, veré ilusión, porque Lima, tiene algo que la define, tiene algo que la defiende. Y eso es, como lo diría el dramaturgo Cesar de María, en una de sus bellas obras, "Lima es más grande que la imaginación".

Y sino ¿Cómo sería posible sobrevivir tantos años de desgaste, sino es con imaginación? ¿Cómo sería posible batallar día a día, en esta nueva, vieja y/o fusionada Lima? Por esa fuerza, por esa imaginación, por ese batallar contra su empedernido carácter, por hacer gala de esa gran y finísima imaginación a la sobrevivencia, Lima merece celebrar! La histórica, la moderna, la de los distritos nuevos, la de los distritos decadentes, la pituca, la misia, la pobre, la rica, la sórdida y promiscua, en oposición a la altamente cucufuta, -porque eso sí, inocencia no creo encontrar-.

Por esa Lima, tan contradictoria e indefinida, como aquel film, "ciudad de m" (es decir maravillosa! -no hay palabra mal escrita sino mal percibida!-) un salud, y otros cuatro siglos más de pu...a imaginación!

La consonante es a pedido y/o elección expresa del lector!
Espero saberlo!

Un saludo
Pablo
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1 comentario

rosy -

ja ja asi es pues, lima no es mas el Palace Concert ni sombra de lo q fue, pero esta otra lima en la q nos ha tocado vivir (con su cielo color moco) triste y derruida, conserva aún un encanto ya quiza casi imperceptible... caminar por las calles de lima es aun caminar entre historia, prostituta o no, a mi me fascina, porq es verdad y reflejo de lo que somos... se acepte o no...
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